Cuando el implacable verano
ha cobrado sus víctimas
de bikini a rayas
que apuran
los últimos rayos,
con los pies en la tierra,
y a la sombra,
ahora que temo volar,
y que no aguanto
ni una hora más al sol,
me concentro
en no perder
ni una sola de tus palabras;
en resolver
el enigma
de tu fórmula esencial;
en disponer
en cada momento
de un mimo
para cada mimo que me das,
de un suspiro
para cada uno de los tuyos;
en valorar
la sencillez
de lo auténtico,
en momentos
en los que
lo auténtico
es frágil,
efímero,
mortal.
ha cobrado sus víctimas
de bikini a rayas
que apuran
los últimos rayos,
con los pies en la tierra,
y a la sombra,
ahora que temo volar,
y que no aguanto
ni una hora más al sol,
me concentro
en no perder
ni una sola de tus palabras;
en resolver
el enigma
de tu fórmula esencial;
en disponer
en cada momento
de un mimo
para cada mimo que me das,
de un suspiro
para cada uno de los tuyos;
en valorar
la sencillez
de lo auténtico,
en momentos
en los que
lo auténtico
es frágil,
efímero,
mortal.

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