Sunday, September 25, 2005

Cuando Margaret Thatcher llegó al poder allá en los años setenta, nos quitó la leche gratis en la escuela.

Hasta ese momento, todos los niños de primaria disfrutábamos de un cartoncito de leche gratis al día.

Cuando la dama de hierro nos dejó sin calcio, yo perdí el privilegio de ir al despacho de la directora todos los días.

No me gustaba la leche si no era fría de la nevera, y por razones que no recuerdo me concedieron el capricho a mí, y solamente a mí, de ir todas las mañanas al despacho de Mrs Aistrop a recoger mi cartoncito en su nevera particular.

Llamaba a su puerta, me mandaba pasar, nos dábamos los buenos días, yo me dirigía a su nevera, retiraba mi cartoncito de leche friísima, introducía la pajita, y mientras le daba las primeras chupadas me quedaba mirando embobada sus numerosas estanterías. El ritual era siempre el mismo. Ella me preguntaba si había leído tal o tal libro, y me hacía recomendaciones. Yo le daba las gracias, y salía de su despacho sintiéndome una privilegiada por poder entrar en aquel lugar sagrado de libros viejos de cuero al que ningún otro niño entraba normalmente.

Margaret Thatcher acabó con eso.

De todos modos conseguí otro privilegio todos los martes, el día de biblioteca.

Nuestra biblioteca era un aula de clase con armarios empotrados que permanecían cerrados bajo llave todos los días excepto el martes. Ese día, durante toda la mañana, bajábamos de clase en clase a escoger tres libros cada uno para que nos duraran toda la semana. Los propios alumnos nos turnábamos para ejercer de bibliotecarios de dos en dos bajo la vigilancia de la bibliotecaria oficial.

A mí siempre me sabía a poco el tiempo que me tocaba estar "encargada", y nunca me llegaban los tres libros, así que un martes, al no encontrar a la bibliotecaria por ninguna parte, decidí ir al despacho de Mrs Aistrop a explicárselo a ella.

Al llamar a la puerta no recibí respuesta. Tendría que haber dado media vuelta y regresado a la biblioteca, y sin embargo probé la manilla, y vi que la puerta se abría.

Entré dispuesta a dejarle una nota y me encontré con la bibliotecaria sentada en la mesa de la directora, de piernas abiertas, de cara a las estanterías, de espaldas a la puerta, jadeando.

Supe que sus gemidos no procedían de su amor por la literatura porque pude distinguir la cabeza canosa del conserje moviéndose entre sus piernas.

Quise salir sin hacer ruído, pero caminar hacia atrás nunca se me ha dado bien, y tropecé con algo.

Nunca se me olvidará la cara de la bibliotecaria.

Nunca llegué a saber por qué eso estaba ocurriendo en el despacho prohibido.

Nunca llegué a cruzar más de dos palabras con ella posteriormente, pero a partir de entonces pude pasar TODA la mañana del martes, todas las semanas, trabajando de bibliotecaria , y, lo que era mejor, podía llevarme cinco libros a casa.

Y dejé de acordarme de los muertos de Margaret Thatcher.

Friday, September 23, 2005

Ella me ha aconsejado que me busque un "novio especialista".

Ante mirada atónita y respuesta, "¿Especialista en qué?", la buena mujer casi me escupe, "¿Es que no lees el Cosmo, maRia?".

Pues no, la verdad, hace años que no "leo el Cosmo", por lo que no estoy al día en nuevas tendencias de novios, y le pedí que me instruyera en tan válida e interesante materia.

(Y no se crean que lo digo con mi habitual ironía).

Resulta, pues, que toda chica "single" que se precie, "debe tener al menos un novio especialista", que por lo visto es ese chico de confianza al que recurres cuando necesitas tener un acompañante para esas ocasiones en las que simplemente NO PUEDES aparecer sola, o bien porque las demás mujeres te mirarán como si fueras una pobre desgraciada,despojo de la sociedad, o porque los hombres te esquivarán pensando que andas "a la caza" ya que si no tienes novio "por algo será".

Por lo visto no se trata de tener un amigo que te proporcione sexo sin compromiso cuando lo requieras, (¿Ah, no?). No. Se trata de un amigo que insistirá ante la mirada de todo curioso en que no sois "más que amigos" porque tú no quieres, y procederá luego a ensalzarte a la vista de dichos curiosos, (suponiendo, claro, que los haya),emitiendo alabanzas y lindezas sobre tu persona, sin tú oírle, claro, y dejando explícitamente claro que si le dieras la oportunidad él sería el hombre más feliz del mundo.

El objetivo "evidente" de tal promoción personal es atraer el interés de todo aquel presente que de otra manera no podría intuir siquiera lo maravillosa que es una con simplemente mirarte.

Lo ideal, por supuesto, dice ella, sería encontrar un novio que te guste que realmente piense así, pero en su defecto, un novio especialista nos puede valer para:

a) alimentar el ego, mientras no aparece "el adecuado",

b) acompañarte a esas fiestas donde sabes que te acabarás sintiendo miserablemente sola y asqueada por tener que volver a casa sola tras ver como las demás se han pasado la noche colgadas del cuello de un adonis, incluso siendo ellas muy poco atractivas, con celulitis y todo, (la idea aquí es de al menos dar la impresión de que no dormirás con tu peluche),

c) filtrar a los novios en potencia que se te acerquen, y que tal vez aceptarías por desesperación a pesar de saber perfectamente que no te convienen.

Me asegura que no sirve un ex novio por la sencilla razón de que una podría volver a caer en terreno fangoso al que no debería volver ni sumida en la más agonizante desesperación.

Y yo me pregunto dónde puedo encontrar un novio especialista que me ponga en un pedestal, que me acompañe a toda clase de evento social, para luego acompañarme a casa y dejarme en mi puerta con un casto beso, sin desear arrancarme el vestidito negro que se supone debo llevar a esos eventos.

Y me pregunto también de qué cojones me serviría.

Sunday, September 18, 2005

Él: ...pues no te quejarás, ¡Que tú has tenido más líos en los últimos doce meses que yo en los últimos cinco años!

Yo: Sí...líos...¡Nunca mejor dicho!

Él: Mujer, ya me entiendes...al menos no te quejarás de que te has aburrido...no has estado "a dos candelas" como un servidor.

Yo: Ya...y por eso, tú crees que soy más afortunada que tú, ¿no?

Él: Pues, ¡Claro, boba! ¡Que te quiten lo bailao!

Yo: JA, "lo bailao", sí, pues te diré una cosa. Una acaba dolida de que le pisen los pies, ¿Sabes? Y ahora ya tengo que tener cuidado con lo que me calzo.

Él: JAJAJAJAJA. Moita maRia.

Wednesday, September 14, 2005

Un sábado, de un mes, de un año...

Elsa: (acercándose a la mesa), Ma, ¿Me das fuego?

Yo: Siéntate un rato, anda. Hace tiempo que no hablamos. Siempre andas a correr.

Elsa: Bueeeno, pero me tengo que ir en quince minutos, que tengo que recoger a los demás. ¿Me das las llaves del coche?

Yo: Están en mi bolso, en mi cuarto, siéntate y las coges luego.

Elsa: Vaaaale. (Se sienta).¿Qué te pasa, Ma? ¿Estás migrañosa? O simplemente mimosa. (Sonríe).

Yo: Supongo que más de lo segundo. No sé, últimamente no te veo el pelo...hace tiempo que no me cuentas nada. Lo poco que sé me llega en diferido via Ania.

Elsa: Estoy bien, Ma, en serio.

Yo: Sí, bueno, te veo feliz...¿Cómo se llama?

Elsa: (Sonríe), nah, no hay ningún tío especial.

Yo: ¿No salías con Adrián el que iba en primero?

Elsa: Sí, pero lo dejamos. Es un crío.

Yo: ¿Y no hay nadie que te haga sonreir de esa manera? Mira que a mí nunca me has sabido engañar, ¿eh? Y además aunque hace tiempo que estoy fuera de circulación, no te creas que me he olvidado de lo que significa esa sonrisa, eh, nena.

Elsa: Jajaja, "fuera de circulación", dice, Ma, eres la hostia. No, no hay nadie "que me haga sonreir de esa manera", y además, si estás fuera de circulación, como tú dices, será porque tú quieres, vamos. Porque mira que el padre de Daniel no te tira los trastos ni nada, que lo sabemos todos.

Yo: ¡Pero qué dices! ¿Sugieres que tenga un lío con el padre de tu amigo?

Elsa: Hombre...un lío, un lío...no, yo creo que le gustas.

Yo: A ese lo que le gusta es tener una mujer en casa con la pata quebrada, y una puta en el piso del centro. Anda, quita, quita.

Elsa: Creo que te has pasado un poco.

Yo: Créeme, sé lo que te digo, con hombres así siempre hay que tener cuidado, ya sabes lo que te digo siempre...Nunca...

Elsa: "Nunca des cariño cuando sólo recibes sexo, o acabarás doblemente jodida", lo sé, Ma, me lo repites cada vez que salgo. Y sigo pensando que te has pasado con el padre de Daniel. Está muy bien para ser tan mayor, tiene pelo, dientes y pelas, ¿no? Jajaja.

Yo: (Sonriendo),Bueno, ya sabes como soy.

Elsa: ¿Terca? ¿Demasiado exigente?

Yo: Bueno, supongo que hoy tampoco vendrás a dormir a casa, ¿no?

Elsa: Sí, sí cambia de tema...pues...erm...no, no creo, mejor no me esperes levantada...

Yo: Ay, Elsiña...

Elsa: Ma, no te preocupes tanto por mí, anda, no seas tan pesada, que ya soy mayorcita para saber lo que hago. Preocúpate de Ania, que se pasa el día encerrada en su cuarto tocando esa música tétrica que te gusta tanto. Va a acabar mal de la olla como su madre. Jajajaja.

Yo: Very funny! Pero ahora quien me preocupa eres tú, cielo...no quiero que te sientas nunca como una muñeca hinchable...ya sabes como son los hombres...

Elsa: Oh dios, no empieces con el rollo de como son los hombres que no salgo hoy, y por cierto hablando de salir, me tengo que ir YA, voy a coger las llaves, ok?

Yo: Hazme caso, corazón...

Elsa: (Levantándose),¿Quieres que haga como dices o como haces?

Yo: ¿Cómo?

Elsa: Joder, Ma, explícame cómo se hace para no dar cariño, anda, ahí no hay nada que hacer.

Yo: Así me va, por eso quiero que tú no sufras como yo, que tú...

Elsa: Ma, escucha, yo sufriré lo que me toque sufrir por mucho que tú lo quieras impedir, ¿vale?

...

Elsa: Ya estoy, no te preocupes, ok? Estaré bien, como siempre.

Yo: Toma...

Elsa: ¿Qué...?

Yo: No esperarás que ellos piensen por ti,¿no?

Elsa: Maaaaa, ¡si ya no uso condones!

Yo : ¿Quéeeee?

Elsa: Ay, la píldora, ¿sabes?

Yo: Pero...con eso no te proteges de...

Elsa: Noooooo, esa no, mujer, me refiero a la píldora anticontagios.

Yo: Ah...yo...pero ¿Tomas eso?

Elsa: Síiiiii, ya hace tres meses, está clínicamente testada, no pasa nada, hala, me voy...(Se dirige hacia la puerta)

Yo: ¿Tres meses? Entonces...

Elsa: ME FUI. NO me esperes levantada, ok?

Yo: Sí, vale ahora la que cambia de tema eres tú, bonita...ay..bueno, mira, no te olvides que me hace falta el coche mañana para llevar a Ania a casa de Jeremy.

Elsa: Yaaaaa...

Yo: Sweetie...

Elsa: ¿Quéeeeee?

Yo: Give me a kiss, anda.

Elsa: Ay, Ma, qué pesadita eres... MUAC.

Yo: Te quiero mucho, lo sabes, ¿no?

Elsa: Síiiiiii, byeeeeeee. (Sale).

Yo: Bye, honey...

...

Yo: Ania, ¿Puedo pasar? ¿Estás ocupada?

Ania: Pasa, estoy con los acordes de Blue Angel. ¿Cantamos?

Yo: Venga, cielo. Cantamos.
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