Mi propia cuaresma en el desierto blogueril ha durado algo menos que la de Jesús.
Aunque también he tenido que resistirme a oscuras tentaciones.
No, no soy ninguna santa, y confieso haber sucumbido ante alguna.
No porque el demonio me haya convencido con sus artimañas.
No.
Un día, mientras me observaba en el espejo del baño, con las manos apoyadas en el lavabo,descubrí una sonrisa malévola en mi rostro.
Y me asusté al darme cuenta de que me sonreía la encarnación del mismísimo Satanás.
Cuerpo de Cristo.
Amén.
Aunque también he tenido que resistirme a oscuras tentaciones.
No, no soy ninguna santa, y confieso haber sucumbido ante alguna.
No porque el demonio me haya convencido con sus artimañas.
No.
Un día, mientras me observaba en el espejo del baño, con las manos apoyadas en el lavabo,descubrí una sonrisa malévola en mi rostro.
Y me asusté al darme cuenta de que me sonreía la encarnación del mismísimo Satanás.
Cuerpo de Cristo.
Amén.
