Friday, November 26, 2004

Me tomo un respiro de todo este mundillo.


A veces no me divierte, y pierde su razón.


No quiero perder la mía.


Os buscaré a la vuelta.


Wednesday, November 24, 2004

Rozaste mi cuello con tus dedos cuando apartaste mi pelo de la cara.

Momento fronterizo.

Marcó un antes y un después.

Aceleró nuestros pulsos.

Propulsó el abrazo que nos aisló de los demás pasajeros, del tracatrá, del mundo...

Un corto tiempo en tiempo real, una eternidad en nuestro tiempo.

Un lazo creado que nos sigue uniendo meses después de la llegada a Chamartín.

Tuesday, November 23, 2004

En la penumbra tus palabras me penetran.

Me calan la esencia, y me empapan de tu deseo.

Me erizan la piel, y me inflaman el ansia.

Acumulamos deseo y ansia, prolongando así ese dulce vértigo...

...para que no acabe esa agridulce agonía...

...para que no se esfume esa magia...

...para mantener esa tensión que, en su progresivo viaje más allá de lo terrenal, franquea las distancias físicas...

...y acentúa la conexión entre líneas...

Thursday, November 11, 2004

Elsa: Maaa...

maRia: ¿Qué, cielo?

Elsa: ¿Tú y Papá ya no sois amigos?

maRia: Claro, que sí, corazón, ¿No ves que ahora no discutimos, ni gritamos cuando estamos juntos?

Elsa: Ya...pero, entonces, ¿Por qué vive en otra casa?

maRia: Bueno, ya sabes que los amigos no siempre viven en la misma casa. Nastia y Sabela no viven contigo y os lleváis muy bien, ¿no?

Elsa: Sí, pero los papás y las mamás viven en la misma casa siempre.

maRia: No, sweetie, no siempre. A veces los papás y las mamás no pueden vivir en la misma casa porque se enfadan, como cuando tú te enfadas con Nastia y no quieres jugar con ella.

Elsa : Pero tú te enfadas conmigo y vives conmigo.

maRia: Erm...bueno, sí, pero es que tú eres muy pequeñita para ir a vivir sola.

Elsa: Noooo, ya no soy tan pequeñita. Sé calentar el colacao en el microondas, y sé cambiarle los pañales a Ania, y sé hacer la cama, y ya estoy en la clase de cinco años.

maRia: ¿Quieres vivir sola?

Elsa: Quiero vivir con Papá, y quiero llevar a Ania.

maRia: No puedes, cielo, no ves que cuando Papá va a trabajar no hay nadie en su casa para estar contigo, pero ya sabes que podéis ir a dormir en su casa muchas veces, y...

Elsa: Entonces tengo tres casas, porque duermo en mi casa, en la casa de Papá y en la de abuela.

maRia: ¿Ves qué bien?

Elsa: Sí, mola. Entonces...Papá y tú sois amigos, ¿no?

maRia: Claro, corazón.

Elsa: Ja. Pero a ti no te lleva al parque y no juega a las Barbies contigo. Chincha revincha.

Tuesday, November 09, 2004

Cuando dejé de creer en Dios dejé de escribirle a mi hermano.

José Antonio murió un año antes de nacer yo. Ni debería referirme a él como mi hermano ya que no llegó a ser más que el hijo de mis padres.

Me enteré de que había existido porque en casa teníamos muchas fotos de un niño moreno y guapo muy parecido a la niña maRia. Mis padres no hablaban de él, entonces me vi obligada a preguntar quién era ese niño tan fotogénico que salía en fotos con los abuelos en España.

Viví la infancia sintiendo una especial complicidad con "mi hermano en el cielo". Supongo que de ahí surge la manía que todavía tengo de hablar sola. Me divertía considerarlo una especie de amigo invisible al que guiñarle un ojo sin que nadie me viese antes de hacer una de mis trastadas.

En la adolescencia dialogaba con él por mediación de mis diarios y de cartas encabezadas "Dear Tony,". Empezaba a sentir cada vez menos su presencia en momentos de angustia espiritual, y le recriminaba a Dios la injusticia de habérmelo quitado. Supe en aquel entonces que si algún día tenía un hijo, no tendría sólo uno.

Ahora escribo cartas a mis pequeñas esperando que algún día las lean. Les cuento lo mucho que disfruto viéndolas juntas, jugando, peleando, besándose, abrazándose; cómo se me eriza la piel cuando oigo a una nombrar a la otra diciendo "mi hermana"; cómo sus risas cómplices a mis espaldas me envuelven el alma;cómo ese amor de hermanas me inspira un sentimiento agridulce.

Monday, November 08, 2004

Ahora dudo de si realmente he VIVIDO.

Excepto cuando era una niña y era yo, tengo la sensación de haber estado siempre "en espera".

Nunca tuve una clara ambición y he vagado sin rumbo.

Así acabé envuelta en las redes de la sociedad, enamorada, casada, con hijas, con hipoteca...supuestamente con el camino trazado, con la vida programada, con una aparentemente clara perspectiva del porvenir.

Supongo que seguiría en esa burbuja si fuera un ser más conformista y menos inquieta, pero nunca logré sentirme plenamente satisfecha y me volvía a rondar la certeza de que ese esquivo "algo" llegaría....

Ahora que he soltado amarras sigo sin una clara ambición, sigo vagando sin rumbo, sigo sin ver en el horizonte ningún indicio de plenitud.

Sin embargo empiezo a saborear una exquisita paz que me permite reconocerme, que me permite ser, por fin, yo.

Thursday, November 04, 2004

Había tenido serias dudas acerca de tu existencia.

Tan sólo aparecías en conversaciones acaloradas con amigas, o cuando algún chico deseaba conocer mis fantasías.

No eras más que una entidad intangible y efímera, sin rostro, sin piel, sin nombre.

Con el paso del tiempo, y según crecían mis exigencias, tú ibas cobrando dimensiones míticas que a la vez fomentaban mis dudas existentes y reforzaban la certeza de que no fueses más que una hermosa quimera.

Entonces un buen día te conocí, real, palpable, verdadero.

Luego tuve que mirarme en el espejo para recordar tu intensa mirada reflejada en la mía.

Tuve que fijarme en mi cuello donde estaba tatuada tu boca.

Tuve que lamer las yemas de mis dedos para recordar el sabor de la sal de tu piel.

Tuve que recorrer mi cuerpo para sentir tus dedos fundidos en mí.

Y entonces lo supe.

Habría sido imposible inventarte.

Tuesday, November 02, 2004

Marcus me rompió los esquemas sobre los alemanes y el alemán.

Ya me había fijado en él antes de que se acercara a mi mesa a pedirme fuego. Ese chico alto, de pelo negro, ojos azules y tez morena podría haber sido griego, del mismísimo Olimpo por ejemplo, pero ni por asomo hubiese esperado oir un acento alemán saliendo de su hermosa boca.

Mi desconocimiento de su idioma nos obligó a repasar las lenguas europeas en busca de una común, quedándonos al final con una mezcla de inglés de parvulario, gestos y mímica, y dibujitos en servilletas.. Recuerdo pensar, en un momento de frustración, que de poco me servía saber hablar tantos idiomas si me veía obligada a vaciar el servilletero para comunicarme con el guapísimo alemán.

A duras penas me hizo entender que pretendía quedarse ese fin de semana en Londres, con la intención de perderse entre desconocidos. Yo no apartaba la vista de sus ojos, y su mirada delataba su deseo de huir. Nunca averigüé lo que le había llevado a mi ciudad, sin embargo sí descubrí tras una media hora de comunicación, que en su walkman llevaba una cinta de The Smiths.

No pude evitar sonreir al escucharle cantar los temas de Morrissey como si hubiera sido vecino mío de toda la vida. Su oído musical y las raíces germánicas comunes le permitían pronunciar mi idioma a la perfección. Era capaz de recitarme extractos de canciones de The Cure, o de Echo and The Bunnymen, y para cada instante parecía tener una frase apropiada sacada de algún tema.

Pasamos dos días juntos por el centro. No éramos una inglesa y un alemán, sino dos anónimos perdidos entre la muchedumbre, tumbados sobre la hierba de Hyde Park escuchando su walkman y cantando, entrando en parques cerrados por la noche para fumar, subiendo y bajando del transporte público sin pagar...

Pasamos dos días juntos comunicándonos sin apenas palabras, a través de la música, de nuestras miradas, de la piel, de los latidos de nuestros corazónes...

Se despidió de mí con un torrente de palabras alemanas pero con sentimiento universal perfectamente perceptible en su tono

En ese momento me pareció el idioma más hermoso del mundo.
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